Mongol Rally 2010 - Diario de viaje

¡Lo hemos conseguido!

31 de agost de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Ulan Bator, Mongolia

 

¡Estamos en Mongolia!

27 de agost de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Khovd, Mongolia

 

Policía, policía...

22 de agost de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Barnaúl, Rúsia

 

Astana, Kazajistán

20 de agost de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Astana, Kazajistán

 

Desde Aqtobe, Kazajistán

18 de agost de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Aqtobe, Kazajistán

 

Volgogrado, Rúsia

15 de agost de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Volgogrado, Rúsia

 

Primeros km. del Mongol Rally

11 de agost de 2010
Por Ignasi calvo
desde Varaždin, Croacia

 

Síguenos durante el viaje

24 de juliol de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Barcelona

 

Salida Mongol Rally Barcelona

24 de juliol de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Barcelona

 

Recta final antes de salir

12 de juliol de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Barcelona

 

Tramitación de los visados

10 de juny de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Barcelona

 

Modificación de la ruta

24 de maig de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Barcelona

 

Nuestra ruta

11 de abril de 2010
Por Ignasi Calvo
desde Barcelona

 

¡Lo hemos conseguido!

31 de agost de 2010 , por Ignasi Calvo desde Ulan Bator, Mongolia



¡¡¡Hemos llegado!!! Buff… después de 11.111 kilómetros (si si, 11.111)… ¡¡estamos en Ulan Bator!! La verdad es que la parte de Mongolia ha sido lo más divertido de calle. Hace honor al nombre del rally. Llegar hasta aquí es más o menos interesante o divertido o largo o corto, depende de como te lo montes… pero en Mongolia todos los participantes del rally pasamos por las mismas aventuras.

Por varios motivos: por los caminos (porque no son carreteras), que varían entre pistas de arena y grava anchas y rápidas a trozos de caminos de cabras agujereados; por los ríos (hemos cruzado varios, algunos con tela telita tela); por el paisaje (increíble, aunque te acabes acostumbrando); por la nitidez (no he visto nunca una atmósfera tan cristalina); por conducir bajo la lluvia a fondo en el mismísimo medio del Gobi; por los valles infinitos de cientos de kilómetros de ancho y largo; por un sinfín de cosas. Pero sobretodo, por la conducción.

En Mongolia cambian las reglas del juego. La carretera desaparece en el metro cero después de la valla con la frontera rusa; las indicaciones desaparecen y sólo aparecen cuando son estrictamente necesarias; los caminos se bifurcan en centenares a través de la estepa, aunque acaben todos en el mismo sitio, pero pueden llegar a alejarse hasta 50 km unos de los otros, en paralelo. Los coches empiezan a sufrir los achaques de todo esto.

Nos hemos ido encontrando con equipos a lo largo de nuestra travesía fugaz por Mongolia; muchos de ellos iban tirando, pero otros muchos han ido abandonando. Hay algunos equipos que han llegado a meta haciendo auténticas proezas, como por ejemplo los portugueses, que iban con el capó abierto y uno sentado fuera en la parte delantera echando garrafas de agua sobre el motor cuando desde dentro el piloto indicaba que se calentaba el motor, debido a una avería del sistema de refrigeración. Otros han roto suspensiones, ejes, algunos han volcado, las canadiendeses iban a escape libre y con un soporte del motor roto… la verdad es que ver los coches en el parque cerrado final del Rally es bastante entretenido.

Por fortuna, la Mongoleta se ha comportado MUY MUY bien. Simplemente hemos destrozado el cubrecárter, que lo hemos quitado casi al final del rally, y hemos desllantado una rueda unos metros antes de llegar a Ulan Bator (cosas de la emoción del momento). Por lo demás, hemos donado una Mongoleta en un estado muy muy bueno: en los trozos de asfalto final, entrando a Ulan Bator, no vibraba absolutamente NADA. Aún no nos lo creemos… porque le hemos dado cera. Se ha comido piedras, baches, agujeros, peraltes, ríos… de todo, vamos.

Pese a que la línea de meta este año es una cutrez y una sosez de campeonato (de hecho está desmontada), han ido llegando los equipos que hemos ido viendo por el camino, así como los últimos compatriotes (esos Galimatíes y su super ambulancia) y ahora estamos por Ulan Bator de relax, comentando la jugada, asimilando estos días de rally y pasando el tiempo hasta el vuelo de vuelta. Mañana iremos al Black Market de Ulan Bator, a acabar de ver la ciudad un poco y a hacer un poco el ganso antes de irnos ya hacia el aeropuerto para el largo día de vuelta.

Anécdotas e historias tenemos a patadas, pero las dejamos para las charlas una vez repuestos de toda esta movida.

Gracies a totes i tots pels vostres missatges a través del Facebook, mail, etc. ens han fet un munt d’il·lusió i, encara que sembli topicazo, animen i donen empenta per a seguir endavant i tirar milles. Ens veiem a la tornada!!!