From Lost To The River - Viajes de aventura http://fromlosttotheriver.org/ Participantes del Mongol Rally 2010. Viaje a Marruecos en moto BMW en 2011. Equipo oficial Dakar Desert Challenge 2012-2013. En 4×4 y contra la marea en la playa de Mauritania Thu, 03 Jan 2013 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-31/22/en-44-y-contra-la-marea-en-la-playa-de-mauritania.html

Artículo originalmente publicado en 1001experiencias.com: http://www.1001experiencias.com/experiencias-extremas/en-4x4-y-contra-la-marea-en-la-playa-de-mauritania-emulando-el-antiguo-paris-dakar/     El día 3 de enero de 2013 nos levantamos junto a una de las grandes dunas del desierto del norte de Mauritania. Nada más cruzar la frontera, a los pocos kilómetros, la única carretera de norte a sur del país (creada en el año 2005) se bifurca en dos. Hacia la derecha finaliza, al poco, en Nouadhibou, la segunda ciudad del país. Y hacia la izquierda nos lleva directos a Nouakchott, siendo la única vía de conexión entre la frontera del Sahara Occidental y la capital de Mauritania. Bueno, la única vía de conexión asfaltada, porque existe otra vía de conexión menos convencional: la playa. Ignasi Calvo es agente de viajes, músico y diseñador web a partes iguales. Nacido en Barcelona el 1982, es titulado en técnico de sonido y compagina su trabajo como freelance desarrollando proyectos web con la agencia de viajes en moto y aventura GR11 Viajes. Cuenta con numerosos kilómetros en sus espaldas, fruto de sus muchos viajes por carretera. El desierto del norte de Mauritania Así es. La playa de Mauritania se ha usado tradicionalmente para viajar debido a las escasas infraestructuras viarias del país y a la dificultad del desierto. Y eso es precisamente lo que vamos a hacer en la ruta prevista para el día de hoy en el Dakar Desert Challenge, la aventura en la que participamos, un raid no competitivo desde Coruche (Portugal) hasta Dakar que emula el recorrido del antiguo París Dakar. Desde la carretera nacional nos desviamos hacia el oeste, rumbo al Atlántico, a través del desierto. Siempre hacia el oeste, circulamos durante casi una hora hasta que viramos rumbo al sur, siguiendo siempre las indicaciones de la ruta marcadas por la organización. El paisaje es, simplemente, espectacular. El desierto de Mauritania es duro, pero bello. Y flota en el aire: una nube de polvo y arena dificulta la visibilidad a más de un par de kilómetros. No vemos el sol, sino su difuminada forma a través del polvo en suspensión. En el camino no vemos a absolutamente nadie: desolación completa. Al margen del paisaje y los camellos, un camión abandonado es la única atracción digamos “turística” para los escasos visitantes de la zona. Desierto en estado puro. Surfeando por las dunas Llegamos a pocos metros de la playa y seguimos, aún sin pisarla, cruzando las dunas de arena que la rodean. Son unas dunas bajas, repletas de matorrales, que obligan a exprimirse a fondo en la conducción. Nuestro convoy consta de tres coches. Nosotros somos cinco amigos en dos coches, un Opel Frontera 2.8 y un Suzuki Santana SJ410, y nos acompañan tres colegas portugueses en su Toyota 4Runner. El Suzuki es un coche pequeño, de apenas 50 CV, y la conducción por estos terrenos se vuelve un gran reto, a la vez que una gran diversión. Así pasamos la tarde, entre dunas, camellos, derrapes y la más absoluta soledad del desierto. Las cosas cambian con la llegada al parque nacional de Banc d’Arguin, cerca de la localidad de Nouamghar. Una pequeña y extremadamente humilde localidad de pescadores al lado de un enorme vertedero de pescado podrido nos da la bienvenida a esta remota zona. Seguimos nuestra marcha a través del pueblo, rodeados de niños corriendo y saludando, y con el sol empezando a caer. A los pocos kilómetros, tras cruzar otra aldea de pescadores senegaleses (también repleta de niños y aún más humilde), y ya con la luz del día en claro descenso, nos encontramos varios equipos. Tenemos que cruzar una duna de arena que bloquea el camino para acceder a la playa. Debemos hacerlo antes de que suba la marea para poder terminar la etapa por la playa sin incidencias. Todo parece indicar que el día acabará sin problemas hasta que, de repente, nos quedamos varados en la duna como ballenas agonizantes. Varados en la arena Los aldeanos se acercan a echarnos una mano. El Suzuki se queda varado, le falta potencia para poder superar esta pequeña duna onduladísima y repleta de vegetación. Gracias a su poco peso conseguimos sacarlo de la arena y retroceder hasta el camino, para volver a probar suerte. Los demás coches observan desde la lejanía: algunos esperan a que pasemos todos, otros están varados, y otros detenidos a media duna. Los niños nos observan desde lejos. En el coche viajamos mi amigo Marc y yo, de copiloto. Me pregunta si estoy listo y respondo afirmativamente. Aceleramos a fondo. Primera, segunda, tercera y cuarta (no tenemos quinta). A ochenta kilómetros por hora, lo máximo que da el coche, nos metemos de lleno en la duna de arena y empezamos a botar como condenados, saltando entre los baches y matorrales, golpeándonos contra el techo del coche, para acabar varados a escasos veinte metros más lejos del primer intento. Mientras intentamos sacar el coche, los locales nos informan que no podemos cruzar la duna hacia la playa porque la marea ha subido. Efectivamente, tras echar un vistazo observamos que la duna finaliza en el mar. Tenemos que cruzarla girando hacia la izquierda, para volver al camino que la misma duna obstaculiza, camino por el que veníamos y que sirve de ruta alternativa durante unos kilómetros más. De nuevo, entre los locales y demás participantes del rally conseguimos sacar el Suzuki. Mientras, el Opel ha conseguido pasar. El tiempo transcurre y el sol va cayendo. Tenemos que salir rápido de aquí para evitar que la marea suba más, porque más adelante sí que tendremos que conducir por la playa. Esta vez Marc, sólo en el coche, decide atacar de nuevo la duna desde otro ángulo y a más velocidad. Botando como un loco, consigue superarla. Sin parar de dar gas consigue llegar al otro lado y detenerse en el camino. El Opel, aparcado junto a otros coches al lado del mar, no corre la misma suerte al volver hacia el camino: se queda varado a media duna. Empieza en este momento una sucesión de embarrancadas de varios coches en las que el coche que remolca se queda varado tras sacar al embarrancado, y el coche que va a socorrer al nuevo embarrancado sucumbe en la misión. Así sucesivamente hasta que, gracias a la colaboración de todos con todos y de los locales, conseguimos sacar a todos los coches de la arena y situarlos en el camino. Hemos perdido media hora en el proceso y el sol hace tiempo que se ha ocultado en el horizonte atlántico. En este momento no sabemos si la marea nos impedirá el paso por la playa, unos kilómetros más adelante. Por radio la organización nos indica que tenemos tiempo pero debemos darnos prisa. Subimos todos a los coches, gas a fondo y a los pocos kilómetros, tomamos el camino hacia la playa. Luchando con las olas a contrarreloj Llegamos a la playa ya de noche y en convoy. Vamos unos nueve coches en fila india separados por unos cincuenta metros cada uno. Nos quedan 90 kilómetros de playa. 90 kilómetros son muchos kilómetros, y debemos darnos prisa para no quedarnos atrapados. A nuestra derecha, el océano Atlántico rompe contra la arena con fuerza; a nuestra izquierda, las imponentes dunas impiden la salida de la playa. No tenemos más escapatoria: ¡gas a fondo y a llegar! La playa de esta parte del país presentaba unas ondulaciones transversales que impedían correr mucho. Cada cincuenta metros aproximadamente aparecía una, y si la cogías a demasiada velocidad, saltabas por los aires y el golpe al caer era duro. El Suzuki, además, necesitaba la zona más dura de arena (donde rompen las olas) para poder traccionar mejor, debido a su poca potencia, así que tuvimos que arrimarnos a la orilla e ir dibujando las olas para no perder el ritmo. A veces un mal cálculo hacía que embistiéramos una ola recién llegada, hundiéndonos en una bola de agua que prácticamente frenaba el coche por completo. A medida que la noche avanzaba, las olas cada vez llegaban más lejos y nos dejaban el espacio justo para pasar entre ellas y las dunas del desierto. Así transcurrieron los últimos diez kilómetros, luchando contra la marea ya bastante alta, hasta que por fin las dunas desaparecieron y tomamos el camino hacia el interior y llegamos al campamento de esa noche, a escasos dos kilómetros de la playa. ¡Por los pelos! ¡Etapa superada! Al llegar al campamento todo fueron felicitaciones y abrazos. Habíamos superado la etapa estrella del Dakar Desert Challenge. Habíamos sido los últimos en llegar al campamento, ya que el grupo detrás nuestro se había tenido que detener a dormir en la localidad de pescadores, porque la marea había subido demasiado y era imposible seguir. Nosotros, por los pelos, lo habíamos conseguido. Esta jornada de conducción pasaría a ser quizás uno de los recuerdos más intensos y emocionantes ya no del rally, sino de toda una vida. Conducir de noche contra las olas por la playa de Mauritania es, sencillamente, una experiencia inolvidable. Más información sobre el Dakar Desert Challenge: http://dakardesertchallenge.com http://www.gr11.net/es/web/24_dakar-desert-challenge.html

]]>
Cruzando el Sahara Occidental por el desierto Wed, 02 Jan 2013 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-31/23/cruzando-el-sahara-occidental-por-el-desierto.html

Artículo originalmente publicado en 1001experiencias.com: http://www.1001experiencias.com/experiencias-extremas/cruzando-el-sahara-occidental-por-el-desierto/ La ruta del Dakar Desert Challenge que nos lleva desde Coruche (Portugal) a Dakar discurre a través de Marruecos y el Sahara Occidental, territorio antaño español y hoy en día bajo el control de Marruecos. La principal carretera de la región transcurre por la costa bordeando el Atlántico, pero nosotros nos adentraremos por las antiguas pistas del Rally París Dakar, en el desierto. Entrando en el Sahara Occidental Debido a la reparación de la avería del Suzuki Santana en la ciudad de Guelmim (se nos rompió la transmisión), nos perdemos la etapa matutina en Plage Blanche, un destino obligado de esta región. Aún estamos en Marruecos pero en breve cruzaremos hacia el Sahara Occidental. Nos encontramos con el resto de participantes del raid en la carretera para comer y seguimos nuestra ruta. En Tan Tan pasamos el primer control policial, donde revisan nuestras placas con la lista de participantes del raid. Todo correcto y seguimos. En esta zona es importante avisar a las autoridades de la intención de ir por las pistas del desierto. Esta región del planeta es una región autónoma sin una soberanía legal definida, pese a que Marruecos la controle prácticamente toda desde la Marcha Verde de 1975. Hay minas sembradas por el desierto y toda precaución es poca. Avisar a las autoridades de nuestro paso es una obligación. El ejército patrulla constantemente estas pistas y, si no está avisado, podría devolver hacia la carretera de la costa a cualquier civil no autorizado que se encontrara en medio y medio de la nada. Territorio minado Pronto tomamos un desvío hacia una pista balizada. A ambos lados y cada doscientos metros más o menos (y separadas por otros doscientos metros) hay montículos de piedra que señalan los límites de la zona por la que se puede circular sin peligro de encontrar minas. Más allá de estos extremos es peligroso circular. Es sencillo seguir la ruta: el paisaje desértico nos permite localizar bien las balizas y el track que seguimos en el GPS nos la marca con precisión. Durante toda la tarde disfrutamos de la conducción a través del desierto: espacios abiertos, vegetación escasa, arena, grava, piedra… Llegamos finalmente al muro de protección del Frente Polisario, un muro hecho a base de amontonar arena y que se pierde en el horizonte por ambos lados. El desierto en esta zona está delimitado por estos muros durante cientos de kilómetros. La ruta pasa por un lugar donde hay un pequeño paso para vehículos. Tras superar el muro, nos dirigimos hacia el lago seco de Chebbibka, una enorme extensión de barro seco, duro, agrietado y liso en el que conducir es, simplemente, una delícia. En medio de este lago seco montamos el campamento, creando un círculo con los coches y situando las tiendas dentro para evitar el viento. Por sorpresa, nos visita una dotación del ejército marroquí que pasará la noche con nosotros en señal de cortesía y bienvenida, además de velar por nuestra seguridad. Así es como pasamos nuestra primera noche en territorio del Sahara Occidental, bajo la luna llena en el lago seco de Chebbibka, a unos cinco grados de temperatura. Segundo día de travesía por el desierto Al día siguiente partimos de buena mañana hacia Esmara, donde repostamos y cargamos combustible en los bidones de reserva. Vemos un par de coches de las Naciones Unidas aparcados en la calle. Aprovechamos para hacer algunas compras: agua, comida y un turbante que nos ayudará a sobrellevar mejor el calor. Seguimos la ruta y pronto estamos siguiendo otra pista balizada que cruza el desierto. Esta vez el paisaje es muy parecido a la sabana, aunque con menos vegetación. Las acacias hacen acto de presencia, solitarias, repartidas de manera aleatoria por el territorio. Conducimos siempre pendientes de las balizas y del GPS para no desviarnos y entrar en territorio minado. A mediodía, y bajo la sombra de la única acacia que vemos cerca, paramos a comer. Un poco de descanso y seguimos. Accidente y nochevieja en medio del desierto A media tarde vemos a un grupo de compañeros de ruta detenidos. Cuando llegamos a ellos, nos percatamos de que ha habido un accidente. Uno de los motoristas yace en el suelo con dolores en el pié. Su moto, una Africa Twin con maletas y depósito de gasolina sobredimensionado, está en el suelo. Ha chocado con otro de los motoristas, que afortunadamente está bien físicamente, pero bastante afectado. El cansancio empieza a hacer mella. Miguel, el motorista accidentado, se ha golpeado el talón con la maleta en el impacto y, pese a llevar protecciones, tiene un corte transversal profundo. Es necesario intervenir aquí y ahora, en medio del desierto. El equipo médico del raid, con la ayuda de Marc, miembro de nuestro equipo e infermero, inician la operación. En medio de la más absoluta nada y en poco más de media hora realizan una intervención de emergencia que incluye unos cuantos puntos de sutura. Finalmente, Miguel puede sentarse en el coche de la organización y descansar. Me ofrezco a llevar su moto, que tiene el manillar torcido y el cable del gas enganchado, pero desisto a los pocos kilómetros tras caerme en el primer arenal que encuentro. Es necesaria mucha experiencia offroad para circular por aquí. Aparece entonces otro participante que se ofrece y consigue llevarla hasta el final de etapa. De nuevo, montamos el campamento en medio de la nada. Esa noche Miguel pasaría la velada de fin de año sentado en una silla, rodeado de toda la gente del rally. Filipe, el DJ de la expedición, montó el set de música y, cuando fueron las doce de la noche, celebramos todos la entrada de año más pintoresca hasta la fecha: escuchando una música exquisita en medio del desierto, rodeado de compañeros de aventuras, con muchas anécdotas a nuestras espaldas y muchas más por venir. La asombrosa reparación de la V-Strom El día de año nuevo se inicia como los anteriores: tras el briefing matinal, desierto y manta siguiendo la ruta y las balizas del trazado. Desierto en estado puro, sin absolutamente nada ni nadie a la vista. Y la sorpresa esa mañana vendría de nuevo de un motorista a bordo de una V-Strom, al que nos encontramos rodeado de participantes con un agujero en el cárter de la moto del tamaño de un puño. ¿Y ahora qué? A veces lo que parece imposible no lo es. Sólo es necesario ingenio, creatividad, saber hacer e ir bien preparado. En uno de nuestros coches llevábamos una matrícula de más colgada en la baca. Pedro, del equipo portugués RMS-Garmin, cogió esa matrícula y la cortó a una medida aproximada que tapaba el desperfecto. Una vez cortada, la puso sobre el agujero y con un martillo le dio la forma exacta del cárter. Cuando ya tenía la pieza improvisada a medida, la soldó con una pasta especial y… ¡voilá! Fin de la reparación. Sólo faltaba rellenar de aceite el motor y arrancar la moto. Sorprendidos y asombrados, lo felicitamos por la reparación y seguimos nuestra ruta. La tarde transcurrió gas a fondo serpenteando entre las solitarias acacias y la escasa pero traicionera vegetación del desierto. El sol empezó a descender y nos cegó de tal manera que decidimos parar hasta que desapareciera. Aprovechamos para estirar las piernas y disfrutar del paisaje y la inmensidad del desierto. Ya oscureciendo, proseguimos la marcha y llegamos al campamento de noche, junto a un campo minado (debidamente señalizado) y una estación militar. Dormimos como troncos, esperando con ansias la llegada del día siguiente, que estaba programado como día de descanso. Llevábamos tres noches durmiendo en el desierto, con sus respectivos tres días mordiendo polvo. Eso sí, disfrutando como enanos, pero necesitábamos un pequeño descanso. Dakhla, paraíso del surf y la Africa Eco Race, etapa final Hacia el mediodía apareció ante nosotros la imponente y espectacular bahía de Dakhla, repleta de turistas haciendo kite-surf y otras modalidades de deportes relacionados con el vendaval que aquí azota día sí, día también. Nos instalamos en el camping y, tras el baño de rigor en el Atlántico y la posterior ducha, salimos a comer. La ciudad de Dakhla está enclavada en la península Rio de Oro, en un entorno imponente y bello donde hay autocaravanas de franceses por doquier y donde coincidimos con el bivouac de la Africa Eco Race. Pasamos la tarde hablando con pilotos y fotografiando los coches, camiones y motos participantes. Finalmente, todos los participantes del raid nos pegamos una buena cena en el restaurante Samarcanda del paseo marítimo, terminando así del mejor modo posible nuestro paso por el Sahara Occidental.     Más información sobre el Dakar Desert Challenge: http://dakardesertchallenge.com http://www.gr11.net/es/web/24_dakar-desert-challenge.html

]]>
Gracias, gracias, gracias! Mon, 24 Dec 2012 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-31/21/gracias-gracias-gracias.html

(Versión en castellano más abajo) Queden apenes dos dies per a que marxem cap a Dakar amb el Dakar Desert Challenge. Han estat sis mesos de preparatius intensos i entretinguts, en els que els nostres patrocinadors ha aportat MOLTÍSSIM. No volem marxar sense agraïr-los abans l'ENORME ajuda que ens han proporcionat. Fenoweld i ABShot, per prestar-nos les seves instal·lacions per a guardar i preparar els vehícles. Unilabor Uniformes Laborals, per l'uniforme d'equip (samarreta i pantaló) i les genials banderoles. Eina2 Digital, els artistes darrera dels vinils que hi ha als cotxes. Spiáter kft. (Barok Family), pels clauers tan xulos que ens heu fet. La Vinoteca de Salou, gràcies per tot i també per aquest vermouth que ens endurem per a prendre de camí. GR11 Viatges per les gestions de visats i altres tràmits logístics relacionats amb el viatge. Lifetime Media, per crear, allotjar i mantenir la web de l'equip. Studios16, Frucomedia i Inosolo, moltes gràcies per la vostra col·laboració econòmica. Però aquí no acaba tot. Volem també donar-vos les gràcies a tots vosaltres, familiars, amics i colegues, que ens doneu un cop de mà sempre que podeu i que seguiu per aquesta pàgina les aventures d'aquesta colla de zumbats que es From Lost To The River. Se us estima, i molt. Va, que marxem!!     Quedan apenas dos días para que nos larguemos hacia Dakar con el Dakar Desert Challenge. Han sido seis meses de preparativos intensos y entretenidos, en los que nuestros patrocinadores han aportado MUCHÍSIMO. No queremos irnos sin agradecerles antes la ENORME ayuda que nos han proporcionado. Fenoweld y ABShot, por prestarnos sus instalaciones para guardar y preparar los vehículos. Unilabor Uniformes Laborals, por el uniforme de equipo (camisetas y pantalón) y esas geniales banderolas. Eina2 Digital, los artistas detrás de los vinilos que hay en los coches. Spiáter kft. (Barok Family), por los llaveros tan chulos que nos habéis hecho. La Vinoteca de Salou, gracias por todo y también gracias por ese vermouth que nos llevamos para saborear de camino. GR11 Viajes por las gestiones de visados y otros trámites logísticos relacionados con el viaje. Lifetime Media, por crear, alojar y mantener la web del equipo. Studios16, Frucomedia e Inosolo, muchas gracias por vuestra colaboración económica. Pero aquí no acaba todo. Queremos también daros las gracias a todos vosotros, familiares, amigos y colegas, que nos echais un cable siempre que podéis y que seguís por esta página las aventuras de esta panda de zumbados que es From Lost To The River. Se os quiere, y mucho. ¡¡Va, que nos vamos!!    

]]>
La odisea del volante motor y la avería del Opel Frontera Thu, 20 Dec 2012 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-31/20/la-odisea-del-volante-motor-y-la-averia-del-opel-fronte.html

A veces la aventura no empieza el día en que partes de viaje, sinó muchísimo antes. Hace un par de fin de semanas decidimos hacer un viaje de prueba a Monegros para testear los coches y la dinámica del viaje. Cuál fue nuestra sorpresa que, nada más salir del garaje, el Opel no engranaba marchas. Nos temíamos lo peor: avería de embrague. Si sólo hubiera sido eso... ¡nos hubiéramos dado con un canto en los dientes! Ojalá hubiera sido sólo avería de embrague. Qué decir que ese fin de semana la ruta por Monegros fue con el Suzuki Santana y la super furgoneta 4x4 de Marc, que siguió sin miramientos al Suzuki por todos los sitios donde nos puso el track que habíamos preparado. Ya de vuelta en casa, el lunes siguiente llevamos el coche a talleres Midas en la calle Marina, donde Jordi, nuestro mecánico de confianza, tomó las riendas del asunto. Ordenamos el envío de un embrague nuevo y lo montamos, pero al probar el coche de nuevo, resultó que no se movía igual. ¿Qué narices pasaba? Pues simple y llanamente: una avería rara, muy poco frecuente: rotura del volante motor. Para los poco iniciados en mecánica como yo (Ignasi), era la primera vez que oía hablar de semejante artilugio, un engendro circular de casi 20 kilos. Me esperaban unos días de aprenderme la función de esa pieza al detalle. El recambio suele solicitarse original a la marca del coche, en este caso el valor era de 2080 EUR. Inviable. No, no puede ser. ¿Y ahora qué co*ones hacemos? ¡¡La salida es el dia 25!! La maquinaria se puso en marcha. Todos a buscar un maldito volante motor. Internet sacaba humo y el teléfono se sobrecalentaba. Llamadas a todos los desguaces habidos y por haber de las cercanías. En niguno tenían nada. Nuestro Opel Frontera es, para más inri, un modelo que tiene un motor Isuzu 4J1B 2.8 TDI. Una rareza, una excepción a la regla, vamos. Podíamos aprovechar, eso sí, piezas del Isuzu Trooper 2.8. Otra rareza, sea dicho. No hay manera de comprar un recambio nuevo de este volante motor por Internet, ni aquí ni en China ni en ningún otro país fabricante de piezas clónicas de dudosa calidad. Tras una primera búsqueda sin éxito, apareció por arte de magia un Isuzu Trooper 2.8 en desguace en una página de compra-venta perdida por Internet. Nos aferramos a este clavo ardiendo. Era este lunes 17 y quedaban exactamente 8 días para salir. El trato era que nos proporcionara la pieza el miércoles máximo. Parecía que la cosa podía funcionar pero, por si las moscas, un segundo e intenso barrido de la red y unas 20 llamadas a desguaces más nos permitió topar con un motor de un Opel Frontera clavado al nuestro en Desguaces Horreo de Oviedo. ¡Milagro! Pero no vendían la pieza suelta, sinó todo el bloque motor. Como todos sabemos, en esta vida el 98% de las cosas tienen un precio, y saltarse el requerimiento de que sea el motor entero tuvo un precio. Bastante razonable. Muy, muy, muy razonable. Era martes por la tarde y ordenamos el envío por SEUR urgente a Jordi, nuestro mecánico. Gracias a la celeridad tanto de Desguaces Horreo en enviarlo como a la atención de Jordi, nuestro mecánico, el volante motor estaba hoy mismo, jueves, montado en nuestro flamante Opel Frontera y, de nuevo, las marchas volvían a engranar y el Fronty salía de la UVI para encarar su último y definitivo viaje: el Dakar Desert Challenge. A cinco días de la salida volvemos a tener coche. ¡¡Yeeahh!!

]]>
Limpiando las tripas del Opel Frontera Sun, 16 Sep 2012 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-31/19/limpiando-las-tripas-del-opel-frontera.html

Estamos ya con los preparativos en marcha. Para empezar, el Opel se calentaba más de lo habitual. Tras comprobar que el líquido refrigerante estaba no sucio, sinó lo siguiente, decidimos limpiar todo el circuito de refrigeración. Ante nuestra sorpresa, todos los manguitos tenían porquería para parar un tren: óxido sobretodo. El líquido apenas podía circular con normalidad con tanto colesterol adherido. Así que nos pusimos manos a la obra a desmontarlo. Tan difícil no podía ser, ¿no? Lo primero: sacar el cubrecárter.   No era extraño, porque mirad como estaban los manguitos…     Pusimos el nuevo filtro, llenamos el motor de aceite y el circuito de refrigeración de agua destilada y arrancamos… ¡todo perfecto!   Así lo hemos dejado hasta la siguiente sesión, en la que vaciaremos de nuevo el circuito, lo llenaremos de líquido anticongelante y saldremos a dar una vuelta. Si hemos conseguido solucionar los problemas de calentamiento, será un éxito. En caso contrario, veremos qué hacemos…   ¡Hasta pronto!

]]>
Día 5: Erfoud - Fes Sat, 24 Sep 2011 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-28/14/dia-5-erfoud-fes.html

Día de ruta y de disfrutar del paisaje. Salimos de Erfoud de buena mañana y deshacemos el mismo camino de ida, pasando por los mismos sitios y los mismos paisajes, dándonos tiempo a para a fotografiar un poco lo que más nos había gustado. Pasamos por todo el medio Atlas y, como no, por Azrou, los bosques de Cedros, Ifrane y todo eso. Es un día de ruta pura y dura, parando a comer en un albergue a pié de carretera donde comemos unos pinchos y una ensalada rodeados de gatos (omnipresentes aquí). Fotos:         Hay gasolineras, pero mira, llevábamos un jerry can por si las moscas…     Los monos antes de Azrou. Puro turismo, no? Parece que los hayan puesto ahí adrede…         Y finalmente llegamos a Fes. Nada más llegar, en una rotonda del extrarradio, un señor en mobillete nos da la bienvenida en francés. Le respondemos en español, y nos saluda y hace ver que se va. Seguimos recto, le adelantamos y en el siguiente semáforo, resulta que se pone a nuestro lado. Nos dice si estamos de ruta o qué hacemos y le decimos que buscamos hotel, así que empezamos a negociar sobre la moto en marcha. Le damos un presupuesto tope y nos dice que le sigamos.   Así es, nos lleva a un hotel del precio que le hemos dicho. Pero no nos convence y se ofrece a llevarnos a otro. Este otro (hotel Amor), más cerca del centro nuevo de Fes, nos gusta más. Decidimos quedarnos y, cuando accedemos a darle una propina, nos dice que no, que no nos preocupemos. Que no quiere nada. ¡Nos quedamos soprendidos! Parece imposible. Pero que si nos decidimos a dar una vuelta por la medina, que casi es de locos visitar por nuestra cuenta (según nos dice), que se lo digamos que su hermano, que es guía oficial, nos llevará por 120 dirhams los dos.   El precio es cojonudo y el hecho de visitar la medina con guía, como veremos después, nos evitará ser acosados por todo el mundo. Así que accedemos a tres horas de visita con su hermano. Adil Lalal, se portó muy bien con nosotros, y nos dejó ir bastante a nuestro aire. adil.luso arroba gmail (.) com. Habla portugués, francés y español. Si vais a Fes contactad con él, es guía oficial (tiene carné) y os tratará exquisitamente, por un precio excelente.   Así que vamos a visitar la Medina a la caída del sol. Im-presionante.               “Amigo, no quema, foto foto, decir a madre que no quema, amigo, mira mira.” Al final el “amigo” se ganó la venta  Tuvo la suerte de vender kilims, de que yo quería uno para regalo, y de pillarme en la última oportunidad de comprar uno.     La mezquita     Cuando cae la noche, la vida cambia. Los comercios se cierran, la gente se retira por un rato…     … pero luego vuelve la marcha. Ese día se celebraba una gran fiesta consistente en degollar un buey… Así que nos fuimos por patas.   De vuelta al hotel, a descansar y dormir. Esa noche, a las 3 y poco de la madrugada, los altavoces de Fes dieron la oración a toda pastilla y nos tuvieron con el sueño roto durante media hora. Aún recuerdo la escala musical ascendente final de las pregarias, cada minuto subía medio tono y me preguntaba si al final llegaría al falsete…

]]>
Día 4: Erfoud - Merzouga - Taouiz - Erfoud Thu, 22 Sep 2011 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-28/15/dia-4-erfoud-merzouga-taouiz-erfoud.html

Nos levantamos muy pronto con la idea de no achicharranos de camino a Merzouga. Como que dormimos en el mismo sitio otra vez, sacamos las maletas de la moto y vamos más descargados. La idea hoy es visitar la gran duna de Erg Chebbi en Merzouga y hacer una ruta por las dunas.   Llegamos en un periquete y nos adentramos por uno de los caminos que va hacia la duna. Paseamos un rato por un pequeño conjunto de casas y preguntamos en una empresa de paseo en quads. Pero no nos convencen y acabamos yendo a otra, en Merzouga mismamente. Antes, por eso, llegamos hasta la mismísima arena y “mojamos” la moto un poquito.     El paseo en quads hasta el oasis es muy entretenido y al final el guía se divierte y todo con nosotros. Estamos a 39 grados a finales de setiembre y nos bebemos un litro del tirón en el oasis con bebida embotellada. De vuelta, el guía deja de apiadarse de nosotros y se marcha zumbando, tenemos que seguirlo a la velocidad de la luz surfeando por las dunas. Me asaltan las dudas acerca de si este tipo de actividades a motor por Erg Chebbi son del agrado tanto del entorno como de la gente que ahí vive… Pero ya es tarde, nosotros ya hemos hecho el guiri un poco.     Ya de vuelta al asfalto, nos detenemos al margen de la carretera a fotografiar las dunas con tranquilidad… bueno, eso es complicado aquí en Marruecos. En un momento estamos rodeados de amigos que montan la tienda portátil. Les compramos algo después de una amena charla y negociación.     Luego una pequeña bofetada de humildad: tanta moto trail y tanta rueda especial y aparece este chavalín derrapando por las dunas de esta guisa. Evidentemente, aunque me propone un cambio de moto, no acepto       Salimos luego dirección a Taouiz, el fin de la carretera. Cuando llegamos, simplemente podemos dar la vuelta y volver poque, supuestamente, es un pueblo mitad civil mitad militar, y no podemos entrar en la zona militarizada, según nos comenta un amigo que vigilaba la carretera. Eso sí, si le acompañamos, puede que nos enseñe cosas por la zona prohibida. Unas cuevas, unos caminos, etc. Declinamos el ofrecimiento y desrodamos lo rodado.   Esa tarde la pasamos descansando en la Kasbah y reponiendo fuerzas. La mañana por Merzouga había sido entretenida y el desierto nos había gustado bastante. Al día siguiente tocaba ir volviendo, el ferry salía en tres días pero queríamos volver con tranquilidad para visitar Fes con detenimiento.  

]]>
Mitad del viaje Wed, 21 Sep 2011 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-28/18/mitad-del-viaje.html

Ante todo, tened en cuenta que escribimos desde un mobil. Se nos perdonen los gazapos, cosas de tener los dedos morcillones. El lunes llegamos a Tanger a las 18:30 hora española, aqui eran las 16:30. Cruzas el estrecho y ganas dos horas, pero el sol no se mueve, asi que despues de 45 minutos en la frontera, se nos escapa el sol. Tomamos la autopista hacia Rabat y nos pasamos de Larache, asi que mas vuelta con menos gasolina. Como que las gasolineras parecen estar sólo en sentido contrario, ideamos un curioso método para cruzar la autopista que, si eso, explicaremos en persona. Con gasolina, seguimos hacia el sur esquivando una gallina suicida que cruza la autopista. Finalmente, ya de noche, seguimos por carretera, en buen estado. El cartel indica Meknes, nuestro destino, hacia la derecha. Para ahi que vamos. Pero la carretera se acaba. Nos vienen recuerdos a la cabeza. Es necesario? En serio? Es de noche, hay 50 km de pista por delante y tenemos que llegar, porque nos espera un colchón. Lentos, pero llegamos. Meknes la visitamos por la mañana y nos lanzamos a la odisea de llegar a Merzouga. Pasamos Midelt, Azrou, el medio Atlas, y aterrizamos en el desierto en Errachidia. En Erfoud encontramos una kasbah con un precio de puta madre, asi que reservamos para dos noches. Merzouga y la gran duna estan a “sólo” 60 km. Y aqui estamos, tras pasar la mañana en la gran duna y visitando la región bereber de alrededor. Fotos y video a la vuelta. Mañana, Fes. Saludos!

]]>
Día 3: Meknès - Erfoud Tue, 20 Sep 2011 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-28/16/dia-3-meknes-erfoud.html

Nos levantamos a las siete y poco hora local. El almuerzo en el hotel nos da fuerzas para lanzarnos a explorar Meknes a pié. El guardién se lleva su propinilla por guardar la moto por la noche, o eso espero que haya hecho. Nos adentramos por las calles de Meknes y pronto aparecemos en las cercanias de la Medina. Como no puede ser de otra manera, un local muestra interés por nosotros, nos pregunta de dónde somos, sale la coletilla del Barcelona – Barça, y se nos acopla. Como que ya sé que nos quiere guiar a cambio de cuatro perras, le decimos con educación que no queremos ser guiados, por lo que intenta sacarnos algún compromiso o propina de todas todas. Finalmente se rinde y nos deja en paz. Nos va siguiendo pero vamos a nuestro aire. Paseamos un poco por aquí, por allí, y retomamos el camino del hotel. Nos encontramos a nuestro amigo que vuelve a intentar sacarse unos dirhams pero somos duros de roer. Además, ya sabemos volver solitos al hotel (y no vamos a decirle cuál es, no sea que se plante ahí en la puerta todo el día).   Cargamos la moto y partimos hacia el sur. El norte de Marruecos me resulta familiar, pero a medida que avanzamos hacia el sur el paisaje cambia y me gusta más. En Azrou, el desvío correcto está cortado y nos hacen dar la vuelta por la ciudad. Aparecemos de repente en medio de un mercadillo repleto hasta los topes. En punto muerto y con los piés, voy avanzando mientras esquivamos carros, burros, personas y las mobilettes de turno. Parece que estemos mercadeando en BMW, sólo falta abrir la maleta y poner los melocotones dentro sin bajarse de la moto.   El bosque de cedros aparece tras una pronunciada cuesta en la que nos zampamos la friolera de siete camiones que casi casi caen hacia atrás. Estamos bastante altos y el paisaje alpino es muy bonito. Me va gustando…     Paramos a comer una excelente brocheta de carne en Zaida. Por la tarde seguimos, pasamos Midelt y la cosa empieza a cambiar. Algunas casas de adobe van apareciendo y todo se vuelve más árido. Los primeros cañones y valles rocosos y marrones nos guían hasta el lago antes de Rissani, donde el desierto empieza a mostrarse menos tímidamente. Rissani ya es la primera ciudad que notamos “diferente”, en cuanto a su formato, el movimiento de gentes, sus detalles, su asfalto, etc. Vemos bastante gente bereber.     A medida que se va poniendo el sol nos adentramos en el espectacular valle del Ziz, con sus palmerales arropados por los acantilados rocosos. La carretera es un paseo repleto de gente, burros y bicicletas. Va en aumento a medida que nos acercamos a nuestro destino de hoy, Erfoud, donde encontramos una Kasbah que por 60 EUR nos da alojamiento para dos noches. No nos podemos creer lo que vemos: piscina, habitaciones de lujo, aire acondicionado, media pensión… ¿todo esto por 60 EUR? ¿Dónde hay que firmar? No nos damos cuenta y ya hemos firmado. Nos vamos a dormir y ya tenemos bastante claro que mañana, aparte de visitar las dunas, nos pegaremos una tarde de descanso puro y duro en la Kasbah. La tensión del primer día me está pasando factura y los 450 km de hoy han sido duros físicamente…  

]]>
Días 1 y 2: Barcelona - Tanger MED - Meknès Mon, 19 Sep 2011 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-28/17/dias-1-y-2-barcelona-tanger-med-meknes.html

Tras un aburrido trayecto en barco de unas 28 horas, llegamos al puerto de Tanger a las 18:30 hora española, 16:30 hora Marroquí. Pese a que ganamos dos horas y en el otro lado del estrecho es más tarde, el sol no se va a mover así que tenemos las mismas horas de luz por delante para llegar a Meknes. No me apetece aventurarme mucho por territorio desconocido de noche a las primeras de cambio, pero no me va a quedar más remedio. La aduana es muy rápida, todos muy amables y problemas cero. Conseguimos finalizar todos los tramites a eso de las 17:15, por lo que nos queda una hora y cuarto de luz. Nos lanzamos a recorrer los primeros kilómetros por un nuevo país. Siempre me ha parecido algo mágico, esos primeros kilómetros son especiales. Te tienes que adecuar al nuevo formato: arcenes, bordillos, señalización, el asfalto, la conducción, los variopintos seres vivos paseando por la carretera… una mezcla de novedad, máxima atención y curiosidad infinita. El viento no perdona y empuja la moto con fuerza mientras se pone el sol a nuestra derecha según bajamos hacia Larache. Tenemos gasolina pero prefiero llenar depósito y jerry can por si las moscas, no sea que nos quedemos tirados en media noche sin gasolineras cerca. Así que como que no vemos ninguna gasolinera en nuestro sentido de la autopista durante varios kilómetros, optamos por cruzar la autopista por un paso de peatones subterráneo hasta el lado opuesto, repostar y volver como si no hubiera pasado nada… Seguimos por la autopista tras esquivar una gallina suicida que se nos cruza por delante y nos pasamos el desvío a la carretera en Larache. ¡Vaaaaya! Paramos a mirar el mapa. La noche ya ha caído y optamos por seguir por autopista hasta Kenitra y luego pillar la nacional. Así sucede. En Kenitra me adentro por primera vez por una carretera marroquí que no es ni autovía ni autopista. Es noche cerrada, la carretera parece en buen estado pero no me fío. Me pongo detrás de un coche que me va abriendo camino mientras calibro la partida. No paran de hacerme ráfagas los coches, no conseguimos descifrar qué quieren. El coche que me precede desaparece en un desvío y estoy sólo ante el peligro. Con prudencia, seguimos. Antes de llegar a Sidi Kacem tomamos el desvío hacia Meknes a la derecha. La carretera emperora, pero se deja circular. Los arcenes han desaparecido y queda un carril y medio de ancho entre los dos. Estamos casi solos. Vemos alguna que otra bici, a algún que otro espontáneo sentado en el trigo y perros que nos ladran. En un momento dado, la carretera desaparece. Me vienen recuerdos a la cabeza… ¿Es necesario? ¿De veras, era necesario? Estamos subiendo un puerto de montaña que no es más que la base sobre la que se pavimentará en un futuro. No hay un sólo foco, la única luz la da mi faro. Todo es gravilla y soy extremadamente prudente con la conducción: es la primera vez que llevo paquete y maletas hasta los topes con ruedas mixtas de serie y mi bautizo en estas condiciones está siendo de noche y en Marruecos. Sin querer, agarro fuerte el manillar y empiezo a tensionar músculos. Al poco me aparece el pinchazo en la espalda derecha. Pero si algo nos enseñó el Mongol Rally es a poner buena cara y tener paciencia, así que reducimos velocidad y seguimos poco a poco. Me relajo y al cabo de una hora y unos escasos 30 kilómetros recorridos, el asfalto vuelve. Nos habíamos equivocado de desvío. Habíamos cogido una ruta alternativa a Meknes, por una carreteria sextaria… ¡Aventura nada más comenzar! Llegamos a Meknes, nos dejamos engullir por el caos controlado de la ciudad, y los locales nos guían hasta el hotel Majestic, donde nos esperan. Aparcamos la moto, subimos a dormir y mañana será otro día. ¡Los primeros 350 km por Marruecos ha sido un curso acelerado para mí!

]]>
¡Lo hemos conseguido! Tue, 31 Aug 2010 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-23/1/lo-hemos-conseguido.html

¡¡¡Hemos llegado!!! Buff… después de 11.111 kilómetros (si si, 11.111)… ¡¡estamos en Ulan Bator!! La verdad es que la parte de Mongolia ha sido lo más divertido de calle. Hace honor al nombre del rally. Llegar hasta aquí es más o menos interesante o divertido o largo o corto, depende de como te lo montes… pero en Mongolia todos los participantes del rally pasamos por las mismas aventuras. Por varios motivos: por los caminos (porque no son carreteras), que varían entre pistas de arena y grava anchas y rápidas a trozos de caminos de cabras agujereados; por los ríos (hemos cruzado varios, algunos con tela telita tela); por el paisaje (increíble, aunque te acabes acostumbrando); por la nitidez (no he visto nunca una atmósfera tan cristalina); por conducir bajo la lluvia a fondo en el mismísimo medio del Gobi; por los valles infinitos de cientos de kilómetros de ancho y largo; por un sinfín de cosas. Pero sobretodo, por la conducción. En Mongolia cambian las reglas del juego. La carretera desaparece en el metro cero después de la valla con la frontera rusa; las indicaciones desaparecen y sólo aparecen cuando son estrictamente necesarias; los caminos se bifurcan en centenares a través de la estepa, aunque acaben todos en el mismo sitio, pero pueden llegar a alejarse hasta 50 km unos de los otros, en paralelo. Los coches empiezan a sufrir los achaques de todo esto. Nos hemos ido encontrando con equipos a lo largo de nuestra travesía fugaz por Mongolia; muchos de ellos iban tirando, pero otros muchos han ido abandonando. Hay algunos equipos que han llegado a meta haciendo auténticas proezas, como por ejemplo los portugueses, que iban con el capó abierto y uno sentado fuera en la parte delantera echando garrafas de agua sobre el motor cuando desde dentro el piloto indicaba que se calentaba el motor, debido a una avería del sistema de refrigeración. Otros han roto suspensiones, ejes, algunos han volcado, las canadiendeses iban a escape libre y con un soporte del motor roto… la verdad es que ver los coches en el parque cerrado final del Rally es bastante entretenido. Por fortuna, la Mongoleta se ha comportado MUY MUY bien. Simplemente hemos destrozado el cubrecárter, que lo hemos quitado casi al final del rally, y hemos desllantado una rueda unos metros antes de llegar a Ulan Bator (cosas de la emoción del momento). Por lo demás, hemos donado una Mongoleta en un estado muy muy bueno: en los trozos de asfalto final, entrando a Ulan Bator, no vibraba absolutamente NADA. Aún no nos lo creemos… porque le hemos dado cera. Se ha comido piedras, baches, agujeros, peraltes, ríos… de todo, vamos. Pese a que la línea de meta este año es una cutrez y una sosez de campeonato (de hecho está desmontada), han ido llegando los equipos que hemos ido viendo por el camino, así como los últimos compatriotes (esos Galimatíes y su super ambulancia) y ahora estamos por Ulan Bator de relax, comentando la jugada, asimilando estos días de rally y pasando el tiempo hasta el vuelo de vuelta. Mañana iremos al Black Market de Ulan Bator, a acabar de ver la ciudad un poco y a hacer un poco el ganso antes de irnos ya hacia el aeropuerto para el largo día de vuelta. Anécdotas e historias tenemos a patadas, pero las dejamos para las charlas una vez repuestos de toda esta movida. Gracies a totes i tots pels vostres missatges a través del Facebook, mail, etc. ens han fet un munt d’il·lusió i, encara que sembli topicazo, animen i donen empenta per a seguir endavant i tirar milles. Ens veiem a la tornada!!!

]]>
¡Estamos en Mongolia! Fri, 27 Aug 2010 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-23/2/estamos-en-mongolia.html

Estamos en Hovd, en el Western Mongol Rally Camp… ¡en Mongolia! ¡Por fin! Tenemos mala y poca conexion a Internet asi que seremos breves. Tampoco tenemos cobertura de mobil, por lo que no podemos llamar ni recibir llamadas, pero como que vamos en covoy con equipos y nos vamos encontrando (ademas de que en la carretera van pasando vehiculos cada x tiempo), en caso de necesidad se puede contactar. La entrada a Mongolia duro un dia, tuvimos suerte porque fuimos de los mas rápidos. Los caminos hasta aqui, de momento se comportan, pero ahora empezaremos las etapas mas complicadas. El equipo ha crecido con un integrante mas, Xavi, un vitoriano que va saltando de equipo en equipo y es mecánico. Ayer ya paramos a ayudar a un equipo ingles enmedio de la nada, y la verdad es que es un crack. Mongolia es apabullante, y el macizo de Altai tambien. Los paisajes son increíbles. Un grupo de rafters rusos nos invitaron a cenar en su campamento al lado del rio Katun de noche, hace cosa de dos dias. Luego por la manana nos llevaron a ver petrogrlificos, que son inscriptiones en las piedras que tienen mas de 7.000 anos. Muy amables, la verdad es que estamos gratamente sorprendidos de las gentes de kazajstan y rusia, todo estereotipo que podiamos tener queda destruido tras este viaje. Hay mas anecdotas pero ya las dejamos para las charlas cuando volvamos. Ahora nos queda el Gobi, hacia el pueblo de Altai, la etapa mas dura que pensamos hacerla este fin de semana. Luego la cosa mejora hasta Bayagoonur i, de alli a Ulan Bator, es todo asfalto. La Mongoleta esta perfecta, increible. Asi que todo pinta muy bien despues de exactamente 10.583 kilometros. ¡Venga, que esto ya casi esta hecho! Siguiente blog en la meta, si internet lo permite!!

]]>
Policía, policía... Sun, 22 Aug 2010 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-23/3/policia-policia.html

Estamos en Barnaul, en el Oblast de Altai, en Rusia, en Siberia, a tomar pol saco, vamos. Nos quedan unos 850 km hasta la frontera mongola, donde nos ha dicho la organización del rally por email que hay colas de hasta dos o tres dias, porque tienen que contrastar los datos de los coches con Ulan Bator via Internet y allí la conexión se va y se viene todo el rato. Lo que haremos es lo que nos ha recomendad: cargar agua y comida para un regimiento y sonreír en la frontera, que es la clave (comprobado) para pasar sin problemas. Ayer saliendo de Astana nos querían parar en un control policial (no un coche parado en el arcén, sino una torreta con polis), pero volvimos a irnos. Esta mañana, en Semey (que es una ratonera y está plagada de policías), otros polis nos han indicado tarde y mal que parásemos y, para cuando los hemos visto, ya los habíamos pasado, así que hemos seguido el protocolo habitual: adiós muy buenas. El problema ha sido que, mientras repostábamos en una gasolinera cercana, han aparecido allí con un coche de un amigo (no uno de poli), donde iban el amigo en cuestión y dos de ellos. Han plantado el coche enfrente del nuestro y ale, ya la tenemos liada. Se les han convertido los ojos en dólares. Así que nada: machina documenti (o el pasaporte del car, como dicen otros). Le hemos dado todo, les hemos dicho que nos dejasen repostar, y nos han dicho que ok. Anda que… si es que no saben ni intimidar. Así que hemos repostado, el amigo “secreta” se ha ido, y luego ha venido el coche de policía oficial, digamos, el que va pintado de azul y blanco y lleva luces arriba, y nos ha indicado que hemos excedido en 12km/h un control de velocidad. Nuestra respuesta: en un papel hemos escrito $. No ha tardado en escribir ellos 100. Así que ya entre risas y Ispania, Barcelona, fútbol, world champion, etc. hemos ido al coche a buscar 51 dólares y lo que nos quedaba suelto de tengues kazajos (porque ya nos íbamos del país y era muy muy poco) y nos los han hecho poner bajo la funda del asiento. Y adiós muy buenas. Luego nos los hemos encontrado mientras intentábamos salir de la putrefacta Semey y ¡que risa! Nos indicaban para cualquier sitio con tal de que nos largásemos ya de allí, no sea caso que se destapase el soborno. En fin… En la frontera con Rusia nos hemos encontrado a dos coches del Mongol Rally. Por fin! Eran tres chicas y dos chicos canadienses e ingleses. Tenían previsto tirar millas para Mongolia rápido, porque hay pollo en la frontera. Nosotros hemos parado en Barnaul a dormir, mañana día de tranquis por aquí, empezar a ir tirando y entre mañana y el miércoles tarde, llegar a Mongolia disfrutando de las montañas de Altai, que se ve que lo petan. Por cierto, la baca de la Mongoleta la dejamos en Ucraina, junto con un bidón. Para optimizar, y no gastar tanto. Y de momento llevamos unos 4.000 km con el cubrecárter cogido con dos cuerdas que había en la Mongoleta el día que la compramos. Lu nostre. Hasta la próxima.

]]>
Astana, Kazajistán Fri, 20 Aug 2010 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-23/4/astana-kazajistan.html

Nada a destacar en cuanto al viaje hasta Astaná (1.400 km desde Aqtobe). Otro poli que se quedó ahí con cara de bobo (adéu Andreu) y carreteras en general bien, aunque con baches y tramos de destrozo total, pero pocos kilómetros. Dormimos a media etapa en una gasolinera aparentemente abandonada pero con los surtidores encendidos, rodeados de enormes campos de trigo y de cosechadoras trabajando de noche. Para seguir la tradición, volvimos a cocinar los noddles con el hornillo al lado de la gasolinera. Si es que no tenemos remedio. Los 300 últimos km hasta Astaná son de autovía recién estrenada. Supongo que era un anticipo de lo que nos encontraríamos en la capital. Astana es una megalópolis de asfalto y edificios de arquitectura snob. Una Ciutat de les Arts, un Fòrum, un Singapur… muy feo, a nuestro parecer. Capitalismo, bla bla bla. Le han ido ganando terreno a la estepa a base de asfalto y ladrillo y cristal, y cuando acaba la ciudad, acaba de golpe, y hasta la nueva ampliación de presupuesto. Una ciudad irreal. No parece existir un núcleo antiguo en Astaná, parece que todo es construido nuevo en la última década. Ahora sabemos a dónde va aparar todo el dinero que falta en el oeste del país. Dinero que sacan, de entre otras fuentes de ingresos, de pozos de petróleo que precisamente estan en ese abandonado oeste kazajo. Nos hemos pegado un buen tute andando por toda la ciudad, unas tres horas. Hemos dado la vuelta a toda ella y, volviendo al hotel, hemos parado a comer en un restaurante que suponemos es típico. Hemos comido una ensalada de verduras muy buena y unos pinchos de cordero que estaban de puta madre. Y todo por sólo 17 EUR (3.300 tengues)… Ahora toca descansar y nos queda la última etapa por Kazajistán hasta la frontera rusa en Semey, para pasar a Siberia.

]]>
Desde Aqtobe, Kazajistán Wed, 18 Aug 2010 http://fromlosttotheriver.org/es/blog-23/5/desde-aqtobe-kazajistan.html

Creo que nos quedamos en Volgogrado… desde entonces esto ya empieza a ser lo que nos imaginábamos. Salir de Volgogrado fue relativamente sencillo, pese a que por aquí les cuesta indicar (y no es culpa del idioma, es que se lían con la derecha y la izquierda y el adelante y atrás). Suerte que los carteles de las principales ciudades estan rotulados en inglés debajo. Lo único a comentar de este tramo es el caso omiso que hicimos de un poli que quería pararnos. Hasta luego lucas. Y ahí se quedo, sin sus dolares. Llegamos a Astrakhan a una hora decente y, antes de la frontera, otro poli nos paró. Nos dijo algo en parruski y nosotros que si Kazajstan p’alli que si no se que… total, que en el tío dijo “si si, priamo” i ale, primera y nos vamos. La frontera estaba a escasos 200 metros. La pasamos a media tarde. En la frontera conocimos a una familia rusa, de Samara, que iban de vacaciones a Atyrau, nuestra próxima ciudad. También a dos camioneros que nos avanzaron un poco como estaban las carreteras. Y una pareja de motoristas, que iban desde la India hasta Europa y se habían encontrado con más gente del rally y estaban flipando. Charlamos un rato sobre el rally, la ruta y todo eso, y nos dijeron también un poco como estaban las carreteras. En la frontera, por el lado ruso, todo ok, bastante rápido y muy amables. Luego un cacho de tierra de nadie y la frontera kazaja. Ahí ya cambió la cosa. Aunque nos atendieron bien, se les notaba la poca faena y las ganas de rapiñar algo, al final simplemente fue un puntero láser y un estrechón de manos. Nada más salir de la frontera, había algunos locales y cambiamos moneda y hicimos el seguro de conducción kazajo, eso sí, regateando a muerte (a caraperro) y con regalos incluidos: una caja de calculadoras que lo petó. Fué abrirla, y absolutamente todos los allí presentes saltando de alegría. Impresionante… Se hacía tarde y la idea era llegar a Atyrau. Vimos ya camellos, caballos, etc etc. La carretera y la poca luz hizo que desistieramos, así que dormimos en una gasolinera, no sin antes romper uno de los soportes del cubrecárter. Las carreteras ya empezaban a cambiar… Al día siguiente seguimos la marcha por una carretera en relativo buen estado hasta Atyrau. Allí fuimos a un taller para que nos soldaran el soporte y, muy amablemente, nos lo hicieron sin coste alguno, ante nuestra sorpresa. Evidentemente, se llevaron un buen par de botellas de vino del Penedès en señal de agradecimiento. Luego fuimos al mercado local de Atyrau a cambiar más dolares por tengues y a comprar un poco de comida. Y a eso del mediodía decidimos partir hacia el próximo destino, donde estamos ahora (Aqtobe), a 600 km de allí. Lo que no teníamos ni idea era de la carretera que se nos venía encima. La cosa empezó bien, con carretera asfaltada y muy lisa. Luego cambió a “aceptamos lisa”. A 80-90 por hora. Pero de golpe, y en medio de la más absoluta nada… ahí estaban, aparecieron por fin los agujeros. En algunos cabía la furgoneta entera. Entera, medio metro bajo el nivel de la carretera. Y no sólo agujeros: sino que además, jorobas de asfalto hacia arriba (camellos que les llamamos) que, o las esquivas, o te las comes con el cubrecárter. A veces la disposición de los elementos era tal que: Esquivas un agujero por la derecha Te encuentras inmediatamente después un agujero peor a la izquierda Al esquivarlo, te aparece un camello de estos y te lo cruspes cruzando los dedos Cuando lo has pasado, al medio segundo aparece ante ti hay un agujero de lado a lado de la carretera. A medida que avanza la carretera, esto se hace constante. Y al decir constante me refiero a que, en 50 metros de carretera, tienes una buena colección de agujeros, camellos y desniveles varios para escoger dónde quieres partirte el cubrecárter o romperte la suspensión. Así que la gente local, resignada ante este hecho, un buen día dijo “me voy por la estepa” y así es: hay caminos a ambos lados a través de la estepa que se han hecho a base de sudar totalmente de la carretera. Caminos de tierra ya compactada, con trozos de arena (casi nos quedamos en una pero ahí el maestro Marc lo salvó como un campeón). Y creo que no se puede uno hacer a la idea de lo mal que estaba este tramo de carretera hasta que no lo vive en sus carnes. Y cuando digo tramo, digo 300 kilómetros. Eso es lo que va desde La Jonquera hasta Castellón, como quien dice. 300 kilómetros en los que te cruzas con camiones, excavadoras, coches… todos circulan por ahí como pueden, algunos encallan, otros petan ruedas… pero ahí están, como espartanos, supongo que esperando que algún dia el gobierno acabe las dichosas obras que parece que están haciendo para arreglar ese desaguisado postnuclear. Y en medio de este paisaje lunar, paramos a dormir en un pueblo condenado a sufrir esta carretera por sus dos lados, pues estaba casi en la mitad. Dormimos al lado de un bar, después de tomar algo en éste y de hablar con el dueño del pequeño taller o desguace de al lado sobre la mejor ruta hacia la frontera rusa en Semipalatinsk. Luego le llamaron al móvil y estuvo casi 3 horas llamando y hablando… Así que hoy nos hemos levantado y nos hemos cruspido los 100 kilómetros restantes de esta “carretera”, con otra rotura de cubrecárter. Lo hemos atado con un par de cuerdas y ahí está, aguantando el percal. Hemos parado en un hotel de Aqtobe y hemos decidido que la ruta que haremos será la ruta norte, porque para bajar a Aral hay otra carretera del estilo… Así que ahora nos espera Karagay, Astana, Pavlodar, Semey, Barnaul y… ¡¡Mongolia!!

]]>
Camisetas oficiales FL2TR Dakar Challenge a la venta Sun, 28 Oct 2012 http://fromlosttotheriver.org/es/noticia/2_camisetas-oficiales-fl2tr-dakar-challenge-a-la-venta.html

Ya tenemos camisetas oficiales para la aventura Dakar de From Lost To The River 2012. Tallas S, M y L a 12 EUR. Si quieres una, envíanos un email a info@fromlosttotheriver.org o escríbenos un mensaje en la página de Facebook: https://www.facebook.com/pages/From-Lost-To-The-River/326128660606. ¡Gracias!

]]>
Equipo Oficial Dakar Desert Challenge 2012-2013 Sat, 06 Oct 2012 http://fromlosttotheriver.org/es/noticia/1_equipo-oficial-dakar-desert-challenge-2012-2013.html

From Lost To The River es ya un equipo oficial del Dakar Desert Challenge 2012-2013. Tras formalizar la inscripción, finalmente quedamos divididos en dos subequipos, con dos coches, en los que viajaremos cinco personas. La que se va armar...

]]>